lunes, junio 20, 2005

coverin

La peor basura que ha dado el ruidismo norteamericano ha dado su aprovación para volver a poner en circulación "MOVIES" . Hair Police puso a principios del 2003 un espantoso cassette grabado en vivo originalmente publicado por animal disguise recordings y desde ya descatalogado. Así que hemos hecho un cuidadoso transfer de la cinta original (disponible en el catalogo de Resistron 5000) a formato CD-R para poner en circulación semejante barbaridad sonora. Para los que no hayan tenido el disgusto de escuchar a Hair Police, Solo imaginarse a unos Whitehouse con instrumentos primitivos dando un recital mientras se incendian hasta extinguirse. Bienvenidos al infierno.

HAIR POLICE - MOVIES. [cassette animal disguise 2003 (erased)] / ReC5000 CD-R - 2005

6 comentarios:

Anónimo dijo...

"hemos hecho un cuidadoso transfer de la cinta original (disponible en el catalogo de Resistron 5000) a formato CD-R" ...jajajaja te la rifas, me cae que te la rifas.
Increible el trabajo musico-Arqueológico de Rec5000.
Guardame uno please.
Charles

Anónimo dijo...

ruido no ruido.
la muerte terrenal de Reynols.
Ayer escuchando a Reynols, entre todo el ruido, la droniza, y los cantos de tomasin pense que eran geniales, que me hubiera gustado verlos en vivo, aunque la vez que fui a Argentina nadie los conocía y nadie me supo dar razon de nada. Cuando desperte lei en una revista que hace mas de 1 año que se habian separado, y que Tomasin ahora canta canciones para niños con sindrome down… pero despues me acorde que Reynols nunca habia existido.
Balmori, dale una leída a este texto, no me acuerdo de que lugar de internet es, te va a gustar.

La pregunta a todo esto es: los Reynols... existen?
Los Reynols (Miguel Tomasín, Alan Courtis, Roberto y Patricio Conlazo) deben ser la única banda en el mundo con la genial pretención de proclamar a rajatabla su inexistencia. No quiero expresarme mal: no se trata de una banda, ni de música. No en el caso de Reynols. En todo caso, hablamos de Reynols como concepto y la música (inclasificable y amorfa hasta replantearse como música misma) pasaría a ser uno de sus tantos manifiestos de principios. Para entender un poquito mejor a Reynols, hay que retomar tres conceptos: el del happening de vanguardia (la búsqueda por consagrarse como una obra de arte viva, en la performance en vivo y el evento); el desparpajo dadaísta que reivindicaba el "no arte" y destruía en una forma maravillosa ("la destrucción también es creación") todos los estándares establecidos que intentaban explicar y enderezar pedagógicamente la libertad artística (la cual sólo era producto de la incendiaria espontaneidad y nada tenía que ver con conceptos predeterminados o normas académicas); y la antifiguración informalista (que atentaba contra todo tipo de formas en el arte, la figura y la forma eran enajenantes limitaciones culturales que domesticaban el estallido impredecible y libertario de los artistas, entonces se busca destruir la forma y el arte, felizmente, pasa a ser considerado "arte por el arte"; los informalistas no veían el arte en la obra resultante, sino en la creación de la obra -eran aquellos que tiraban bolas de pintura al lienzo-). Todo eso es Reynols o quizás no. Porque sus responsables (o mejor dicho, ex responsables: hace poco el grupo hizo público el manifiesto de su disolución) aún continúan negando su existencia. De ahí la explicación que el único material de la banda editado en el país ("Gordura Vegetal Hidrogenada", el famoso "disco desmaterializado") es una cajita con un booklet y sin disco alguno (al abrir la caja contiene una advertencia de que el disco se ha desintegrado minutos antes): "los Reynols no existen" o bien "los Reynols están muertos" se encarga de decir proféticamente su líder Tomasín. Reynols puede ser tomado como cualquier de estas formas: la idea de happening (el grupo y sus apariciones en vivo son la obra de arte), la proclama informalista (su música, extrañísima, se postula como destructora de formas clasificables y tiene como premisa, al igual que los principios de los primeros informalistas, el reencuentro espiritual en la creación de la obra) o la ironía subversiva del dadaísmo (entre el encantador anecdotario que compone el universo de la banda podemos citar: el nombre de la banda fue elegido por la imagen de Burt Reynolds, lo primero que apareció en televisión cuando ellos pusieron un perrito chihuahua en el control remoto; sus primeras actuaciones en vivo eran ante un surtido público de plantas, piedras y pedacitos de hielo, enchufando sus instrumentos a calabazas; los integrantes de la banda presentando al disco de "Velvet Underground & Nico" como su "primer álbum, grabado en Europa"; los instrumentos de los músicos pueden variar de artefactos hechos por ellos mismos o bien, pueden ser producto de la más afiebrada irracionalidad, como la torre Eiffel o la tumba de Borges). Tal vez por eso, desde su fundación, en 1995 (aunque Tomasín afirma que los Reynols ya eran una banda, desde que él tenía seis años y los otros tres miembros de la banda no habían siquiera nacido); se convirtieron en el fetiche de adoración de gente como Pauline Oliveros (mentora del movimiento minimalista en EEUU), Beck o Thurston Moore de Sonic Youth quien por su parte es un febril coleccionista de toda la obra de la banda (más de 100 discos editados en el exterior; entre los esenciales podemos contar obras como "The Blank Tapes", el registro literal del silencio en una grabadora de casette o "10.000 Chicken Symphony", el registro sonoro de un criadero de pollos en Entre Ríos). En Argentina, el grupo se convirtió en comidilla mediática rápidamente; los medios masivos de comunicación (¿ingenuos? ¿reaccionarios? mah sí, ambas cosas) que difícilmente podrían acceder de alguna forma a la música rupturista de Reynols, fueron los primeros en atribuirle el título de "banda integradora" o "lección de vida", centrando toda la atención en Miguel Tomasín, quien tiene Síndrome de Down. Otros, como era de prever, acusaron a Reynols de "chiste insolente" o "estafa"; otros señalaron a la banda como un caso de "explotación y exposición mediática"; y por supuesto, otros se llenaron la boca de flores y le levantaron un altar de culto y ferviente devoción al grupo.

Pero a Reynols nada de esto le importaba. Su quijotesca misión era clara: defender su inexistencia a través de su música efímera (jazz, space rock, noise, avant garde, lisergia en una licuadora de distorsión e hipnosis; la migraña de un montón de musicólogos desesperados por encasillar a la banda en algún bendito rótulo); y su música, según sus propios intérpretes, no es otra cosa que un amplificador emotivo a la cabeza de Tomasín. Nada es ilógico en el mundo de Reynols, hay una lógica sí, pero una lógica irracional y diferente: por eso, la idea de la banda sugestiona, conmueve o angustia en cada caso.

El fascinante documental "Buscando a Reynols" de Néstor Frenkel es un excelente punto de partida para acercarse a la banda (de hecho, yo los conocí a partir del documental; antes, el nombre sólo me remitía a vagos rumores y anécdotas); reúne todo el imaginario y los protagonistas que hacen a Reynols; recopila opiniones (¡desde Socolinsky hasta Jazzy Mel!), puntos de vista y material de archivo sin desperdicio alguno (la vedette de la película: la performance de Reynols en "Hablemos Claro"... si eso no es un happening...). Muy recomendable, sobre todo, "porque es un muy interesante prólogo para descubrir la banda, y, aún después de que haya terminado, seguir buscando (sic) a Reynols".

James Blonde dijo...

Vaya respuesta gratuita. Está claro por qué te gusta Reynols, tú también eres un mongol...

Anónimo dijo...

jajajajaja

jose angel dijo...

Charles, he estado escuchando el Fig. 5 de Jackie-O Motherfucker y seguro que te encantaría cabrón, te hago copia. Es de lo más sobresaliente que han grabado, pienso que es incluso mejor que "Change".

Libros Montserrat dijo...

Al que dijo que le gusta Reynols, te dejo la direccion del site de algunos de los miembros de la banda que siguen tocando juntos.
http://www.myspace.com/ulnoisesouthamerica
La banda suena realmente muy bien.